viernes, 12 de noviembre de 2010

Asaltaron a la familia Mirantes y al cura que estaba de visita

Miguel Angel Mirantes, su madre y el párroco de Gaiman quien había ido a visitarlos a la casa, vivieron una espantosa experiencia cuando tres asaltantes encapuchados y armados se les metieron al domicilio.










Los delincuentes se llevaron cerca de 40 mil pesos entre plata argentina y euros, joyas y costosas computadoras tras encañonar a las víctimas, amenazarlas y encerrarlas en un baño. Al sacerdote también le robaron y cuando se enteraron que era cura se persignaron.
Este hecho de características dramáticas e inusitadas ocurrió en Juan Evans al 700, en la zona céntrica del poblado valletano anteanoche, cerca de las 22, cuando la familia y el visitante se aprestaban a cenar. A Mirantes le cargaron una pistola cerca de la cabeza y lo sentenciaban a recibir un tiro en una pierna si no les decía a los malvivientes en dónde estaba una caja fuerte que él asegura nunca tuvo en su casa.  A su madre después de arrastrarla por el piso y provocarle algunas contusiones en la cara amenazaban con quemarla con una plancha.
Uno de los delincuentes se comunicaba en todo momento por «un waki toqui» con alguien que hacía de campana afuera del domicilio. Era una mujer a la que le preguntaba si estaba «todo tranquilo».
Unos cuantos pobladores de la localidad dicen estar preocupados por la seguidilla de robos que ha venido sorprendiéndolos en estos últimos meses.
 Aseguran que no ven a la policía recorrer sus calles. Mirantes al hablar ayer con EL CHUBUT después de lo que le ocurrió considera que en Gaiman debería haber más efectivos y patrulleros. Reveló que hay sólo dos móviles para recorrer el pueblo y la zona rural.
El dueño de la casa de té en donde estuvo la recordada princesa de Gales Lady Diana hace algunos años aseguró que a pesar de lo dramático del hecho los asaltantes se portaron bien con ellos, aunque dijo que se preocupó cuando su madre cayó al piso y la llevaron arrastrando hasta una oficina que hay en la casa.
«Les pedí que no le pegaran, que les iba a dar absolutamente todo lo que quisieran y eso los tranquilizó», contó.
«Nos metieron al baño, nos querían atar y les pedí que no lo hicieran si íbamos a quedar encerrados.  A cada rato abrían la puerta y miraban si estábamos haciendo algo mientras se ve que buscaban una caja fuerte que nunca tuvimos por esta causa. Uno se puede olvidar un código y esto puede llevar a que ocurra una desgracia.
Lo importante es que estamos bien, sanos y que fue todo en forma tranquila», afirmó Mirantes.
IMPORTANTE BOTIN
¿Qué cosas de valor se llevaron? Se le consultó. «Se llevaron todas las alhajas de mi mamá. Todo lo que había de valor, recuerdos de mi padre; lo que más siento es una cruz de él y después dinero. Unos 30 mil pesos más o menos, tres computadores y unos 1.500 euros, más o menos», consignó.  Y el padre párroco estaba muy asustado ¿no? Volvió a preguntársele, a lo que Mirantes contó: «Tenía miedo que se descompusiera porque se lo veía mal. Rezaba. Y estaba mal porque fue una situación difícil y es una persona mayor» ¿Le robaron también a él? Insistió este diario. «Sí. Le sacaron el teléfono y unos cien pesos que tenía en un bolsillo.  El les dijo que era el cura del pueblo y que estaba visitándonos», añadió. ¿Y ellos qué le dijeron? Preguntó nuevamente EL CHUBUT. «Se persignaron», relató el conocido comerciante gaimense.

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